mientras hacía la cola en el banco, luego de perder la llave y no tener el cbu, me preguntaba si la eternidad será parecida a un banco y si el suicidio en esa eternidad equivaldría a revivir en buenos aires para cagarme mojando con la lluvia y tener puros pensamientos profundos acerca de la falta de un insulto lo suficientemente contundente que pueda expresar toda mi humanidad, hoy por hoy.
El afán incontrolable se había apresentado con todas sus fuerzas y aquí estoy haciéndole la guerra con medio camión roto, cansado. Los soldados filósofos no paran de cuestionar el mandato simple del no y del para qué. Claro, el sueño no ha ayudado a los pobrecillos, sin encriptamiento y descaradamente me ha dicho que me necesitás. ja. ja. Una orda de consejos contradictorios invaden mi humor hasta límites insospechados.
Por otra parte, Napoleón observa las pirámides que asimismo lo observan a él y a nosotros con 5000, ya serán 6000 años de museos ultrajados. Qué diría Colón de Steve Jobs, y qué diría Da Vinci de las redes sociales.
Te veo el buzo cansado y maldigo mi espera recalcitrante anti-religiosa de que el tiempo pase y no pase.
Esto de una eternidad con forma de banco aclara el nudo que siento en el medio de la vena gruesa del cuello y para agregar un dato de color: las gotas de amor de mi cartera han sido invadidas por una moneda de un peso que cayó accidentalmente en la bolsita.
Ahora bien, que un 12 de octubre sea un día de mierda me parece bastante coherente y lógico.
la venganza historica nos da por culo, habria q nacer indio -so-la-ri.
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