debemos reconocerlo, la posmodernidad ha diseminado y esfumado, por no decir, masificado al sujeto en su interior. ya no somos solo mujeres ni hombres. es preciso reconocerlo.
hijos contínuos de una historia esquizofrénica, escindida, dualista: moderna; que convive con una otra localidad donde los seres son múltiples, el lenguaje revolucionado....las ciencias apenas se sostienen y las vivencias claman por una espiritualidad perdida, junto con una politicidad ridícula, y una existencia posontológica.
un trapo de limpieza que de pronto te saliera por la boca.
¿arte para artistas? es raro aunque puede conservar alguna gracia.
tiempo corto, ajustado
ahora,
quiero montaña-fuego-y-amor.
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