lunes, 5 de marzo de 2012

anécdoque (el todo por esas partes)

no, no quise decir superputa, quise decir superpalita.

habrán señoras que decidan ir al baño sintiéndose parte del planeta que las mira.
esas señoras deberán cuidar de sus nalgas cuando las apoyen en el inodoro,
sobre todo los días que llueve, los días que truena el dios asesino, sexuado, iluminado -no me decido-.

él es capaz de encontrarla señora,
si señora, oyó bien,
en el baño.
en el acto más fundante del psiquismo,
usted puede detener las agujas para sentarse y dejarse ir,
estremecerse  -como todos-
pero señora,
él puede entrar por los tubos,
recorrer toda la infraestructura,
y sellarla para siempre
en una explosión de mierda,

destronada como dios ha mandado siempre,
sí, señora, no le miento cuando le digo que usted  puede morir incinerada por el culo,
por un rayo que recorrió toda la cañería para salir al mundo por el lugar por el que se sale del mundo,
por ese sentadero agujereado, con agua que gira y  mecanismos poco dorados,
que desaparecen, deshacen,
toda esa vida
señora, la suya
que, no, no sin una gran risotada ensordecedora,
ha sido expulsada con fuego, un día de lluvia.



(basada en una historia real)

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