ahí yace ella.
pobrecita,
ha encontrado su fortuna,
yace toda muerta, dulce,
pobrecita,
ha descubierto su trampa mortal,
yace muerta,
pobrecita,
por ser tan ingenua.
no entiendo- dijo el hombre en voz baja.
no entiendo el destino que la espera a ella detrás del lavarropas de una casa llena de juegos, de esos para ser más felices.
de una casa, decía, construida sobre un planeta gigante, que una vez se estrelló contra la tierra, casi de frente.
han pasado muchos años,
sin que nadie notara sus tendencias suicidas.
sin que nadie notara sus tendencias suicidas.
el imperio de las ratas supo ser todo.
pero la rata madre siempre había guardado en un cofre su intimidad,
fue ese día, cerca de otros días, el día que tomada por la melancolía,
ultrajó los estómagos débiles de la familia roedora,
somos bichos tan espantosos- dialogó.
ahí yace ella,
en el planeta estrellado
contra el suelo de las cloacas
ese que la dejó ser libre,
y esparcir su inmundicia,
pura vida, aire, suelo, muerte subterránea, de nuevo, vida.
estremecedora
sentidora,
enloquecedora
cazadora,
enceguecedora
soñadora,
enfurecedora
inquisidora,
ensordecedora,
reidora,
roedora
todavía no se ha levantado el hospicio que te consuele por semejante pérdida.
todavía no se ha levantado el hospicio que te consuele
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